ARQUITECTURA MEXICANA POST BARRAGAN Los herederos del regionalismo mexicano. El expresionismo y el colorismo metafísico. Por Miguel jurado En el inconsciente colectivo de muchos arquitectos, la imagen del México moderno sigue vinculada a las obras de Luis Barragán, una producción que ya cuenta con más de 40 años. Sin embargo, en un país que es la segunda economía de Latinoamérica y alberga a la metrópolis más grande del planeta, la arquitectura genera ideas nuevas todos los días. Muchas de ellas, muy alejadas de los ambientes bucólicos con muros coloridos y rugosos diseñados por Barragán. Para el arquitecto español Miquel Adriá, director de la revista internacional de arquitectura Arquine, Barragán y su herencia sólo retratan un momento del desarrollo mexicano. "El presente oscila entre la arquitectura institucional y pesada de autores como Teodoro González de León y las torres metafísicas de muros pintados que concreta Ricardo Legorreta", señala. Entre estas dos tendencias, Adriá llega a vislumbrar un grupo de arquitectos que expresan una nueva manera de ver las cosas. Entre ellos, se destaca el nuevo internacionalismo del estudio TEN Arquitectos (Enrique Norten y Bernardo Gómez-Pimienta) y grupos emergentes como el que lidera el arquitecto Alberto Kalach. En su última visita a Buenos Aires, hace un mes, Adriá ofreció una conferencia sobre arquitectura mexicana contemporánea en el auditorio de la Universidad de Palermo. Durante su exposición, el arquitecto catalán señaló que la arquitectura mexicana comenzó el siglo XX con la incorporación del lenguaje del Movimiento Moderno y tuvo su mejor momento con la armónica fusión entre modernidad e idiosincrasia mexicana que representó Luis Barragán. Pero, agregó: "El nuevo milenio muestra un panorama plural y rico que no renuncia al legado histórico". EXPRESIONISMO. Para Adriá, la obra de los arquitectos Teodoro González de León y Abraham Zabludovsky llenó el vacío de edificios institucionales que existía en México desde principios del siglo XX. "En el resto de Latinoamérica se construyeron juzgados, museos y congresos mientras los mexicanos consumían su esfuerzo en guerras civiles", explica. Además, esa enorme producción aportó los rasgos típicamente expresionistas de cuño corbusierano que caracteriza hoy a la arquitectura monumental mexicana. El crítico de arte Cuauhtemoc Medina señala que la arquitectura institucional de Zabludovsky y González de León es la conciliación de fuerzas históricas contradictorias, de ahí su carácter aparentemente inclasificable. Los edificios que construyó De León en la ciudad de México se convirtieron en verdaderos ordenadores del tejido urbano. "La relación de sus edificios con la ciudad es barroca, compositiva y geométrica explica Adriá, busca los ejes, las visuales y las conexiones con la urbe desde el trazado original". La arquitectura de González de León rinde tributo a una línea de síntesis entre la composición racionalista de cuño europeo y los elementos prehispánicos de la cultura mexicana. Esta tendencia se expresa en la forma en que acomoda sus edificios al lugar, utilizando taludes, rampas y escalinatas que recuerdan la tectonicidad azteca. "Sus torres son hitos urbanos imprescindibles. Son faros para orientar al navegante metropolitano", agrega Adriá. El edificio de oficinas Arcos Bosques es un ejemplo de esta mixtura entre desarrollo arquitectónico y comercial que distingue a la obra de González de León. Con este complejo, el arquitecto sembró el germen de un orden en una zona informal de la ciudad de México. El emprendimiento generó un desarrollo acelerado y especulativo que aún hoy sigue creciendo. Con el arquitecto Francisco Serrano, González de León diseñó la embajada mexicana en Berlín donde la fachada responde a una imagen monumental mientras que el interior es más onírico e informal. El Centro de Convenciones del recientemente desaparecido Abraham Zabludovsky en Tuxla Gutiérrez, Estado de Chiapas, es otro ejemplo de síntesis entre racionalismo y arquitectura prehispánica. "Zabludovsky combinó las enseñanzas de la modernidad y de la cultura precolombina: su edificio domina el paisaje, usa taludes y muros ciegos sumados a una tosca gravidez", señala Adriá. Las creaciones de Zabludovsky denuncian su formación moderna y su gusto por la exaltación de los valores simbólicos. METAFISICA COLORISTA. Pero los máximos exportadores de "arquitecturas mexicanas" son, sin dudas, Ricardo y Víctor Legorreta. Apegados a la paleta cromática telúrica y a una abstracción a escala del paisaje, estos arquitectos consiguieron continuar el camino compositivo y poético de Barragán acuñando un verdadero clisé regional. Sin perder su gusto por la abstracción metafísica en las fachadas, la reciente Escuela de Graduados EGADE, en Monterrey, toma la forma orgánica de la espiral. "Los Legorreta recurren al dinamismo de una planta autoenvolvente para dar respuesta a un complejo programa que pretende la integración entre estudiantes y profesionales", explica Adriá y señala que en el centro de la espiral existe un lugar de reunión el comedor colectivo alrededor del cual se resuelve el programa, siempre bañado de luz natural. En el exterior, los colores oscuros rojizo, morado, crean el escenario ideal para la sinergia deseada. Pero, para Adriá, el estudio TEN Arquitectos (Enrique Norten y Bernardo Gómez-Pimienta) que lidera la tercera vía de la arquitectura mexicana de los últimos años, representa la vanguardia internacionalista que se aparta del "contexto mexicano conservador". El edificio de servicios para Televisa, por el que recibieron el primer premio Mies van der Rohe de Latinoamérica en 2000, sirvió para que este estudio consolidara el liderazgo de una generación de arquitectos mexicanos que creció apartada de la repetición vacía del modelo de Luis Barragán (ver El camino de TEN Arquitectos). Dentro de esa vanguardia emergente se destacan los arquitectos Alberto Kalach, Felipe Leal y el estudio Sánchez-Higuera. "La obra de Kalach es quizá la más original y escultórica", señala Adriá y agrega que sus edificios dan verdaderas respuestas radicales. La casa GGG es un mausoleo de hormigón y luz, repleto de sorpresas espaciales. "Sus obras eluden la obviedad y lo previsible, permitiéndole al usuario descubrir nuevas vistas y nuevos espacios en cada movimiento ", agrega el editor de Arquine. En los laboratorios Augen de Ensenada, Baja California, un plato semicircular cubre las oficinas y conforma la nueva fachada del conjunto, rematada por una torre cilíndrica que remite a un faro en el puerto. Los críticos mexicanos aseguran que la obra de Kalach reflexiona sobre la ciudad y el territorio generando ideas urbanas tanto en las propuestas a gran escala como en los pequeños proyectos. Kalach entiende las obras como puntos de referencia en el paisaje urbano. En la ciudad de México, Alberto Kalach y Teodoro González de León lideran un grupo que propone el regreso a la ciudad lacustre prehispánica que se convertiría en una esperanza para el futuro de esa gran urbe que se hunde por deshidratación del suelo. En cada señal, en cada color o en cada plan urbano, la arquitectura moderna mexicana sigue mostrando un inalterable compromiso con su tradición cultural.
02/09/03 ENTORNO A LOS HORIZONTES FILOSOFICOS LOUIS KAHN Fragmento de una mesa redonda en la que participaron Lawrence B. Anderson, John M. Johansen, Louis I. Kahn y el Dr. Morton White. Quisiera hablar un poco acerca de la comprension, me gusta pensar que, en el individuo el pensamiento trascendental equivale a la filosofia y que el pensamiento trascendental, al amor o a la religion; la comprension es la combinacion de ambos, no son ni el pensamiento ni el sentimiento individuales, es una especie de realidad de ambos. La comprension surge de ello, puede decirse que la comprension es la armonia de los sistemas que nos conducen a sentir la forma en lugar del diseño. La forma no tiene apariencia ni dimension, simplemente posee una especie de voluntad de existencia. El diseño es el medio por el cual se da existencia a lo que la forma pareciera indicar. Acerca de la cuchara como forma, se diria que tiene que tener un recipiente y un asa. Uno le da existencia diseñandola capaz o limitada, o larga o corta, o hecha de oro, plata o de madera. Con respecto a la ciudad, me gusta creer que es una realizacion y que hay una diferencia entre aquella y una institucion.Institucion es una organizacion operante de la ciudad.Una ciudad, digamos Roma o Filadelfia, es un simbolo de aquello que es un innegable foco de gregarismo, es el sentimiento de que no es posible negar al hombre como ser; eso puede adoptar formas feas, apariencias feas, pero no hay modo de negarlo. Es en este sentido y en el de su relacion con la institucion que quisiera hablar acerca de la comprension. Yo creo que las instituciones de nuestra ciudad estan podridas hasta las raices.Si un consejo escolar municipal cualquiera nos manda un programa que dice "no olviden el alambrado de dos y medio metros entorno al colegio, el vestibulo de tantos metros cuadrados, corredores tambien de dos y medio metros, todos los salones iguales...", adjunto vendra un presupuesto-freno.Yo pienso que en estas condiciones no hay nada que el arquitecto pueda ser. Si hubiera que definir la arquitectura en pocas palabras, se diria que es la ponderada creacion de espacios. La obligacion del arquitecto es la de encontrar este ponderado reino del espacio, encontrar que es "escuela".No basta que tome el programa de la institucion, sino que deba tratar de desarrollar algo que la institucion misma reconozca como valido. Eso es un reto. ¿Que es una escuela? Era un hombre sentado a la sombra de un arbol, hablandole a un estudiante que no sabia que era estudiante; hablandole simple y sencillamente acreca de lo que le venia en mente como comprension.Es claro que la necesidad de algo asi surgio despues.La madre y el hijo, al saber acerca de este hombre, por supuesto desearon que viviera para siempre.Otros adoptaron el papel de maestro.No tardaron en levantarse reglas entorno al maestro ni tardo ese grupo en convertirse en nuestras actuales instituciones, que nada tienen que ver con la voluntad de existencia que se generaba apartir del hombre a la sombra de un arbol y hablandole a unas cuantas personas. Yo creo que es deber del arquitecto tomar cada institucion de la ciudad y considerarla su trabajo, considerar que su trabajo consiste en redefinir el progreso que estas instituciones aportan; no consiste en aceptar programas, sino pensar en terminos de espacios: en el caso de la escuela, puede hasta crear un gran espacio de acceso, al que no sabemos designar, y apartir de este ocuparse con la creacion de espacios: chicos, grandes, con la luz que les entre por arriba hacia un lado, en fin, que parescan señalar un buen lugar, donde el aprendisaje es posible. Todos los espacios, los corredores mismos, no deberian estar retacados de casilleros solo por que hacerlo parece ser un buen modo de resolver un problema.Hay una gran diferencia entre el problema economico y presupuestal. Igual si se nos da el encargo de una capilla para una Universidad.No se hecha mano de toda la paleta de vitrales y mosaicos y demas recursos que sabemos que deben tener las capillas, sino que simplemente se le tiene por el lugar que de momento no se puede definir, pues es demasiado sagrado.Ya despues se le rodea con un ambulatorio, luego se le rodea con un jardin, para no tener que entrar al portico, y luego una barda al rededor, para no tener que entrar al jardin. El ritual surge de la inspiracion, no de la norma. Yo pienso que empieza con lo que siente un hombre a quien un maestro excepcional critica y esto lo imbuye del sentido de entrega y asi, pasa por la capilla y le guiñe el ojo.No hay necesidad de que entre.No le guiña al gimnasio, le guiña a la capilla. Asi es que no se trata de sacar los recursos habituales al desarrollar el espacio.Se trata de la comprension de la clase de espacio. Yo pienso que la ciudad creceria de manera fantastica y pienso que la ciudad es la verdadera catedral de nuestra existencia.El hombre aprende del hombre.Hasta aprende a caminar con donaire del hombre mismo.Descubre el caminar de ver caminar. Es necesario atacar a nuestras instituciones y sus programas.Los arquitectos deben dar espacios, grandes y vacios, para las instituciones.Esos espacios deben ser lo mismo objetos para vivir que modos de vivir. En las Termas de Caracalla el techo alcanza 50 metros de altura.Fue un maravilloso acto de comprension lo que lleco a los romanos a construir semejante espacio. Va mas alla de la funcion. 13/09/03 De la Carta de Atenas a la Carta del Nuevo Urbanismo ¿Qué significa para Latinoamerica? Un nuevo movimiento, llamado Nuevo Urbanismo (NU), está ganando momento de una manera notoria en la palestra de discusión sobre planificación, diseño urbano, y arquitectura en Norteamérica. Por ello me pareció importante intentar describirlo y analizarlo para Entre Rayas, de manera de despertar conciencia y sentido crítico sobre el mismo, antes de que sus influencias lleguen a Venezuela, si es el caso de que no la hayan alcanzado ya. En los últimos años, distinguidos arquitectos, planificadores, y profesionales de otras disciplinas en los Estados Unidos han llevado a cabo congresos, han diseñado y construido varias comunidades urbanas y, quizá todavía más impactante, han elaborado una Carta, muy a la usanza de la Carta de Atenas del movimiento moderno, producto del CIAM (y en franca contestación a ésta), que pretende marcar pauta a nivel nacional sobre la manera de concebir o intervenir el espacio urbano. El movimiento surge básicamente como respuesta al incontenido crecimiento de los suburbios en Estados Unidos, especie de grandes urbanizaciones que, sin ser ciudad o campo, tampoco logran definir un carácter propio entre estos extremos que les dé sentido de lugar. Los suburbios norteamericanos, y esto ocurre también en las ciudades satélites que han crecido alrededor de las grandes urbes venezolanas, carecen de una adecuada mezcla de funciones que permita a un grupo significativo de sus habitantes trabajar y desarrollar otras actividades sociales en su propio vecindario. Las personas dependen excesivamente de sus automóviles privados, porque el transporte público, cuando existe, es insuficiente o no está adecuadamente ligado a la red urbana para acceder fácilmente. Los diseñadores del Nuevo Urbanismo, con un estilo al que también se le ha llamado Neotradicionalismo, o Urbanismo Sustentable, están a favor de comunidades más pequeñas y densas que los suburbios tradicionales, con límites definidos y donde exista una adecuada mezcla de funciones que incorporen espacios recreacionales, comerciales, institucionales, y laborales en estrecha vinculación con residencias de varios tipos. Estas viviendas serían accesibles a diversos grupos socioeconómicos, y serían adjudicadas de manera en que propicien la diversidad también en términos de edad, sexo, raza, etc. Los viajes fuera del vecindario son minimizados, reduciendo la dependencia del carro, y la contaminación y el consumo de energía que ésta genera. Las distancias de un lugar a otro podrían ser recorridas a pie, y se podría acceder caminando a estaciones de transporte público (autobuses, trenes, metros, y otros, según el caso), que conecten con otras comunidades similares. Todas estas características propiciarían el carácter único del lugar, y la sensación de pertenencia a la comunidad del grupo de habitantes que allí convivan. Pero mirando un poco hacia atrás, y retomando la idea planteada en el título del artículo, voy a esbozar una comparación entre la Carta de Atenas (CA) y esta Carta del movimiento Nuevo Urbanismo (CNU). Además, trataré de entrever cuál puede ser el impacto de esta última en Venezuela. La Carta de Atenas fue elaborada por un grupo internacional de arquitectos después de una serie de congresos en los cuales se discutió cómo el paradigma de la arquitectura moderna podía responder a los problemas causados por el rápido crecimiento de las ciudades, causado, entre otros factores, por la mecanización en la producción y los cambios en el transporte. En el IV Congreso del CIAM, este grupo de profesionales y visionarios finalizó la Carta de Atenas, después de haber analizado 33 ciudades de las más diversas latitudes y climas en el planeta. Por lo tanto, sus observaciones y recomendaciones tenían un sentido bastante universal. Por el contrario, el Nuevo Urbanismo es un grupo localizado en los Estados Unidos, que centra su discusión básicamente en la problemática de la ciudad norteamericana de finales del siglo veinte. Esta ciudad difiere significativamente de la típica ciudad latinoamericana. Sin embargo, ambas presentan graves problemas urbanos y se encuentran en un momento coyuntural, en el que se ha hecho evidente que deben hacer cambios importantes y fijar estrategias de desarrollo diferentes que les posibiliten una entrada más saludable y vital en el tercer milenio. Para América Latina, el problema no sería tanto la proliferación de los suburbios de baja densidad, sino el crecimiento anarquizado de las ciudades, el desequilibrio de las funciones urbanas, y el desbalance entre el espacio público y privado, entre otros. Pero los lineamientos de la CNU podrían ayudar a resolver los problemas de la inexistencia o ineficacia de controles legales y de instancias gubernamentales, y los desequilibrios de las fuerzas del mercado, que son, entre otras, las causas de los desajustes, tanto en el norte, como en el centro y sur de América. Volviendo a la comparación entre las dos Cartas, aunque en la CA se reconoce que las posibilidades de influenciar los destinos de las ciudades requieren una combinación de factores políticos, sociales y económicos, la Carta enfatiza excesivamente el potencial de la arquitectura y la planificación como definitorios de la forma de la ciudad. Esta es una manifestación de un fenómeno que algunos reconocen como la falacia física, una fe casi ciega en las cualidades redentoras del diseño para resolver los problemas urbanos. La posición del NU, al menos en lo expresado en su Carta, es más balanceada en ese sentido, reconociendo que las soluciones físicas por sí mismas no resuelven los problemas sociales y económicos, y que el arquitecto o planificador debe estar acompañado por un grupo multidisciplinario de profesionales y una amplia base ciudadana, así como de una voluntad privada y pública y una confluencia de consenso y recursos, para orquestar exitosamente la creación, transformación, o restauración de cualquier paisaje urbano. Más allá de las transformaciones físicas derivadas de sus lineamientos, la CNU tiene como meta la transformación de las políticas urbanas en los Estados Unidos. Aunque la CNU parte de la reflexión de una realidad urbana diferente a la de Venezuela, sus objetivos, y en muchos casos las estrategias de planificación, diseño urbano, transporte, y arquitectura a nivel regional, comunal, y local, resultan posibles puntos de partida desde los cuales construir políticas urbanas más acordes con los requerimientos y posibilidades del país. Como es conocido de todos, la CA propone cuatro funciones básicas en la ciudad: habitación, trabajo, recreación, y circulación. Así, la Carta en sí misma se organiza bajo estos encabezados, exponiendo observaciones y requerimientos para cada uno. La organización de la ciudad en la práctica moderna es tratada también de esta manera discreta, separando en ella cada una de las funciones identificadas. Aunque la CA sinceramente pretendió incrementar la calidad de vida y el nivel de seguridad en las ciudades, ha sido ampliamente demostrado en diferentes ejemplos urbanos en todo el mundo, que este modelo fracasó. Basados en estas experiencias muchas veces tristes e incluso dramáticas, y en su comparación con estilos de vida que han surgido en comunidades urbanas neotradicionales, la Carta del NU enfatiza la necesidad de diversidad social, mezcla de actividades y tipos de circulación, accesibilidad peatonal, participación ciudadana, y respeto a la expresión de la cultura local. Ya existen varias comunidades que han sido diseñadas basándose en los conceptos de la CNU, llamando la atención tanto de profesionales como del público general: Seaside en Florida, en 1981, un ejemplo pionero para el movimiento de NU; y más recientemente, Celebration, en Florida; Suisun City y The Crossings, en California, etc., diseñadas en los noventa. Estos ejemplos se han convertido en un campo de experimentación e inspiración para los nuevos urbanistas, que comienzan a trabajar en centros de ciudades deteriorados, y suburbios por doquier, buscando maneras de reedificar su diversidad social, y su sentido de lugar y de comunidad. Como éstas son ambiciones más o menos universales, algunos diseñadores han contrarrestado, con los principios del Nuevo Urbanismo, el cuestionable desarrollo urbano que han propiciado algunos grandes grupos de arquitectura en Asia, emulando los rascacielos de Nueva York o Chicago. Otros se han atrevido con algún proyecto en Centroamérica. Y las oportunidades de desarrollos semejantes va en aumento, en la medida en que crece la promoción y la aceptación de las ideas de la CNU. No obstante, una gran dificultad para estas propuestas del NU es la factibilidad económica, tanto de los gobiernos locales o agencias privadas para diseñar, construir y administrar este tipo de proyectos, como para los usuarios potenciales de acceder a las unidades residenciales. Aun cuando se realizan en etapas, estos proyectos resultan muy costosos, por lo que sectores de la población quedan incapacitados para adquirir o rentar una vivienda. En este sentido, las soluciones físicas implementadas hasta ahora por el NU no parecen ser una alternativa fácilmente reproducible frente al crecimiento suburbano, a pesar de que la moderada densidad que proponen estos asentamientos favorece el ahorro en infraestructura y servicios. En este punto puede resultar iluminador volver atrás la vista y reevaluar la agenda social bajo la Carta de Atenas, en la que se expone que cada individuo debe tener "acceso a las alegrías fundamentales, el bienestar del hogar, y la belleza de la ciudad", de manera de buscar las opciones legales, financieras, tecnológicas y políticas que hagan esto viable. El NU debe también mirar, como el CIAM hizo, más allá de los límites de los Estados Unidos para reconocer, analizar, y eventualmente formular recomendaciones acerca de los fenómenos urbanos globales. Para mencionar un solo dato, se estima que para el año 2000 (¡en sólo 3 años más!), habrá 50 ciudades de más de 15 millones de habitantes en el mundo, y aproximadamente 40 de ellas estarán en el tercer mundo. Las consecuencias de esta realidad afectarán el planeta entero en diversas formas. El movimiento del NU no puede ser neutral o indiferente a estos problemas, pues las repercusiones inevitablemente se harán sentir en la vida urbana norteamericana. Un enfoque más amplio como herramienta de análisis y predicción, como el que sostuvo el CIAM, sin ser garantía, podría mejorar y universalizar significativamente las proposiciones de la CNU. Estas son, quizá, las comparaciones más evidentes entre la Carta de Atenas y la del Nuevo Urbanismo. Las diferencias podrían analizarse en diferentes planos, desde lo más general hasta aspectos muy específicos. Entre las más destacadas están: el carácter más universal de la CA vs. el carácter nacional de la del NU; la creencia optimista en la arquitectura y el urbanismo como fuentes de cambio de la CA vs. una visión más realista del rol del diseño dentro de la complejidad de factores que influencian el destino de las ciudades que plantea el NU; el postulado de la arquitectura moderna como el modelo para rescatar y reordenar las ciudades y propiciar salud y felicidad al individuo y a la colectividad de la CA vs. lineamientos de diseño más generales que trascienden estilos y enfatizan la creación de unidades dentro de una jerarquía urbana (región, vecindario, distrito, corredor, cuadra, calle, edificio), de manera de promover la apropiada mezcla de funciones y gente, acrecentar la vida pública, y hacer uso más racional de los recursos. Aunque las propuestas del NU están siendo intensamente discutidas y exploradas en escuelas, foros, y publicaciones de arquitectura y urbanismo, en la Internet y en la práctica profesional, aún hay mucho por debatir. Sus implicaciones, la evaluación del desempeño de las todavía muy pocas y jóvenes comunidades que han sido creadas bajo sus planteamientos, su validez universal, y su factibilidad económica (para inversionistas, constructores, y usuarios), son, entre otros, tópicos para discutir y reflexionar más profundamente.
11/10/03 Arquitectura del nuevo milenio, biblioteca-jardín. El equipo encabezado por el mexicano Alberto Kalach resultó ganador con un proyecto que conjuga la arquitectura tradicional mexicana e integra el espacio cultural con el natural. Por: Sonia Sierra y Miguel Angel Ceballos El Universal El equipo integrado por los mexicanos Alberto Kalach, Juan Palomar y Tonatiuh Martínez, y el venezolano Gustavo Lipkau, fue seleccionado para construir la Biblioteca de México José Vasconcelos, cuyas obras se iniciarán el próximo mes de mayo, y que representarán una inversión de 650 millones de pesos. El grupo ha denominado su proyecto Biblioteca y Jardín Botánico José Vasconcelos, y es que la propuesta del edificio, que será compacto y de tres niveles, en los que predominan el vidrio y las persianas, se caracteriza porque ofrece a su alrededor una amplia zona verde hacia la cual se ubicarán las salas de lectura, mientras que en el centro del edificio estarán los libros. El anuncio del ganador se presentó con una hora y quince minutos de retraso y sin un acta, porque aún no se había firmado el documento. La presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Sari Bermúdez y los jurados, seis extranjeros y cinco mexicanos, comentaron que el diseño seleccionado conjuga la arquitectura tradicional mexicana, al tiempo que integra el espacio cultural con el natural. Los jurados debatieron durante dos días. Extraoficialmente se supo que en la tarde de ayer hubo acaloradas discusiones en torno de dos finalistas: el grupo de Kalach y el del estadounidense Eric Owen Moss, quien recibió el segundo lugar; el tercer lugar fue David Chipperfield Architects, de Inglaterra. Opciones para los niños Tod Williams, jurado estadounidense, consideró que el edificio será una gran estructura arquitectónica propia del siglo XXI, con muchas opciones para los niños. Para el neozelandés Peter Rowe, la característica sobresaliente del diseño es que se trata de una interpretación moderna de la tradición mexicana de hacer arquitectura en medio de jardines. Para el ingeniero mexicano Daniel Ruiz, la obra premiada refuerza una zona de la ciudad donde hay colonias que carecen de espacios verdes. Mientras que el director de Bibliotecas del Conaculta, Jorge Von Ziegler, único jurado que estuvo en las dos etapas de selección, exaltó en la propuesta que respondía a los retos de una biblioteca, a las actuales necesidades de información y a los objetivos urbanos en esta zona del Distrito Federal. Al igual que la presidenta del Conaculta, el jurado mexicano Ricardo Rodríguez, presidente del Colegio de Arquitectos, se refirió a la transparencia del proceso que consideró "impecable". Finalmente, el asesor del concurso, Reed Kroloff, expresó que con esta obra en México "ganaremos un espacio público como no se ha tenido en muchas décadas". Datos de los integrantes del equipo ganador: Alberto Kalach nació en la ciudad de México en 1960. Arquitecto de reconocido prestigio, se ha interesado particularmente en la unión de la arquitectura con el paisaje y la naturaleza. Entre sus proyectos más destacados está México Ciudad Futura: La Ciudad de los Lagos. Ha sido profesor en varias universidades de México y Estados Unidos. Juan Palomar nació en Guadalajara, Jalisco, en 1956. Es Arquitecto y ensayista sobre temas arquitectónicos y urbanos. Ha realizado proyectos y obras en Jalisco, Colima y la ciudad de México. Su trabajo está permanentemente imbuido de una búsqueda de la situación poética. Ha sido profesor en el ITESO y el Tecnológico de Guadalajara. Ha publicado ensayos y artículos en libros y revistas y su obra ha ilustrado diversas publicaciones. Tonatiuh Martínez nació en Monterrey, Nuevo León, en 1962. Es paisajista. Estudió Veterinaria y Zootecnia en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha seguido diversos cursos y diplomados sobre arquitectura del paisaje. Dirige la empresa Entorno, desde la que proporciona asesoría en diseño del paisaje a diversas constructoras y despachos de arquitectos. Realiza también actividades de viverismo y de construcción de jardines y áreas naturales. Gustavo Lipkau nació en Caracas, Venezuela, en 1972. Radica en México desde hace muchos años y es mexicano por naturalización. Estudió Arquitectura en la Facultad de Arquitectura de la UNAM. Entre otros reconocimientos, ha recibido el premio del Concurso de la Biblioteca Lino Picaseño de la Facultad de Arquitectura de la UNAM. Eluniversal.com.mx
|